En 1975, nuestra abuela abrió las puertas de una pequeña tienda de moda en el corazón de Ámsterdam, con nada más que una máquina de coser, un sueño y una profunda creencia en la elegancia atemporal.
Lo que empezó como un taller lleno de telas y pasión se convirtió en LUNVIA: una marca que conecta generaciones. Mientras tanto, su hija -y ahora incluso nieta- también está al timón. Juntas, diseñamos prendas que no sólo embellecen a las mujeres, sino que también les dan fuerza.
Cada colección se elabora con amor y atención, desde el primer boceto hasta la última puntada.
Porque en LUNVIA no se trata de tendencias, sino de estilo que permanece y de historias que se llevan.
Bienvenido a nuestra familia.
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